domingo, 17 de febrero de 2013


La felicidad consiste principalmente en conformarse con la suerte: es querer ser lo que uno es.

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Dietas Mediterráneas

La dieta mediterránea se considera una de las más ricas y equilibradas . La variedad de alimentos y la forma de cocinarlos la convierten en una excelente opción para cualquier persona que desee cuidarse.


Este modelo de alimentación es una herencia cultural originaria de algunas zonas del litoral de España, Italia y Grecia, junto con la influencia del norte de África y Asia. Los mediterráneos, a través de los siglos, han desarrollado un sistema de alimentación y un estilo de vida mucho más saludable. Desafortunadamente, cada día nos vamos alejando más de este modelo, lo que explica el alto índice de obesidad, el aumento de enfermedades cardiovasculares y el aumento de casos de cáncer de colon y mama.
A través de los años, la dieta mediterránea ha reunido alimentos básicos de la zona como el aceite de oliva, el trigo, el arroz y los cítricos procedentes de Asia, las berenjenas traídas de África y las patatas, tomates, pimientos de América. Principalmente se le da mayor importancia a los alimentos frescos y legumbres; el consumo de carne roja es muy bajo, siendo fácilmente sustituida por el pescado.
Los alimentos básicos de esta dieta son: aceite de oliva y aceitunas, carne curada y embutidos, carne fresca, cava, frutas, frutos secos, hortalizas y verduras, huevos, derivados lácteos, legumbres, miel, pan, pasta, otros cereales, pescado y vino.
Su principal y excelente característica se la debemos al uso del aceite de oliva y aceitunas. De hecho, la región mediterránea es la zona de producción de olivos por excelencia. Esta grasa de origen vegetal monoinsaturada es la mayor causa de la salud de esta población, a diferencia de otros pueblos que utilizan otros aceites vegetales poliinsaturados como el de girasol o saturados como la mantequilla. A la hora de comprar, es conveniente inclinarse por el virgen extra; éste es extraído de primera prensada sin ningún proceso o agregado químico.
El consumo de frutas y hortalizas es otra característica de la dieta mediterránea. Son saludables por su alto contenido en vitaminas y minerales, fibra e hidratos de carbono complejos. En la cocina mediterránea se utilizan mucho como ensaladas o acompañamiento de legumbres y pescados, y están presentes en todas las comidas, crudos o cocidos. La recomendación es ingerir de 5 a 8 raciones diarias, tratando que la mitad sea de forma cruda. De acuerdo al clima de la zona del mediterráneo, se puede disponer de frutas y hortalizas frescas todo el año. Los cítricos, frutos rojos, tomates, ajos y cebollas se distinguen del resto por su amplia presencia en los menús de la zona; el tradicional gazpacho se consume con regularidad.
La carne roja, al igual que los embutidos y carne curada, se consume muy de vez en cuando. Esto es debido a su alto contenido en grasas saturadas y sal. En cambio, el pescado (sobre todo el azul como la sardina) es un alimento habitual. Esto explica los bajos casos de problemas circulatorios y cardiovasculares.
En cuanto al consumo de huevos, dadas sus características nutritivas se le considera un alimento de referencia por poseer todos los aminoácidos esenciales para el hombre, siendo la clara del huevo la proteína más completa.
Los derivados lácteos como las leches fermentadas, yogures y quesos frescos contribuyen a la formación de la flora intestinal y son muy utilizados por su mayor digestibilidad. En cuanto a los quesos, los frescos son reconocidos por su bajo contenido de sal y grasa.
Las legumbres más características del mediterráneo son las lentejas, los garbanzos y las alubias. Su coste es muy bajo y pueden conservarse con facilidad sin que se alteren sus componentes. Son ricas en proteínas e hidratos de carbono complejos, fibra, minerales y vitaminas.

Yoga. La Relajación y el Dominio del Cuerpo y la Mente




En la cultura india, Yoga es un término que significa conjunción y se basa en la relación mística que se establece entre el ser humano y la Esencia Suprema. Relación que se alcanza a través del dominio absoluto del cuerpo, por medio de ejercicios de respiración,  y enfocando todos los  sentidos. Con la mirada centrada en  objetos cercanos, o el oído centrado en captar sonidos especiales, que serían insignificantes en cualquier otro momento, para poder alcanzar el éxtasis, momento en el que el cuerpo y el espíritu se liberan, flotando  al margen de todo recuerdo y de toda duda.
 
Esta practica oriental milenaria se viene imponiendo con fuerza en nuestra cultura occidental, en cierta medida, empujada por un deseo de equilibrio, imposible en una sociedad tan incómoda y exigente en la que nos movemos. La práctica habitual de algunas modalidades del Yoga, especialmente la Asana y la Pranayama, que se centran en las posturas y el control de la respiración,  pueden ayudarnos a alcanzar la armonía. Algo vital en un mundo en el que nos vemos constantemente rodeados de prisas, gritos y stress.
 
El Yoga bien practicado mejora la salud, el equilibrio mental y el desarrollo espiritual y emocional.
 
Disminuye nuestra presión sanguínea, la frecuencia cardíaca e incluso la tasa de colesterol. Alivia dolores articulares y  regula la producción hormonal y el flujo menstrual. Y lo mas importante, nos hace sobrellevar los altibajos de la vida con una actitud más positiva.
 
 
Pero, ¿y cómo funciona?
 
Con la práctica de determinados ejercicios  enfocados a la relajación  y a la regulación de nuestra respiración,  nuestro cuerpo  y nuestra mente alcanzan un grado de concentración, óptimo para la meditación, que es el punto de inicio para el autocontrol y el desarrollo de toda actividad emocional,  intelectual o física, de la manera más eficiente posible.
 
Toda ansiedad y tensión perjudica nuestra salud y nuestra felicidad.   Una  práctica habitual de Yoga nos aliviará de toda la pesada carga que la vida moderna decide poner sobre nosotros. Pues la mayor parte de las dificultades que encontramos en nuestra vida, pueden ser resueltos con un cierto grado de autodisciplina, llegando a ser  capaces de controlar todos los aspectos de nuestro ser,  actuando incluso como barrera física a muchas de las enfermedades que nos invaden cada día.

Pilates. El Desarrollo Coordinado de Mente, Cuerpo y Espíritu




El método Pilates, tal como lo definiera su creador Joseph Pilates (1880-1967)

 “es la ciencia y arte del desarrollo coordinado de la menteel cuerpo y el espíritu a través de movimientos naturales bajo el estricto control de la voluntad”

 
No consiste en ejercicios agresivos mediante el levantamiento de pesos, de fuerza o resistencia, sino de ejercicios de tensión y estiramiento del cuerpo, dando especial importancia a los abdominales, la base de la espalda y los glúteos, lo que se denomina “centro de fuerza” o “mansión del poder”.
 
Se trata de una serie de ejercicios con movimientos lentos y suaves donde entran a actuar factores como la precisión, la respiración, la concentración o el control del cuerpo.
 
En otras palabras, una buena disciplina en el ejercicio permite desarrollar nuestros movimientos. Equilibradamente, refuerza nuestro control del cuerpo, nuestra concentración  nuestra atención y disciplina, nuestra autoestima,  corrige nuestras posturas corporales, estiliza la figura tonificando nuestros músculos, y mejora nuestros sistemas sanguíneo y linfático.
 
En definitiva, nos permite fortalecernos de cuerpo y de mente.

Ejercita tu cuerpo y tu mente



Como muy bien explica la Wikipedia,  Mens sana in corpore sano es una cita latina de Juvenal. Su sentido original es el de la necesidad de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”.En cualquier caso, hace referencia a la unidad cuerpo-mente y a la necesidad de que ambos estén equilibrados. Curiosamente, la reciente neurofisiología ha descubierto que el ejercicio físico aumenta la plasticidad cerebral y por tanto puede ayudarnos a “ampliar el mapa”.


Es frecuente encontrar personas que por sus muchas obligaciones diarias (especialmente laborales) descuidan casi totalmente la práctica del ejercicio físico. Cuando eso se produce los problemas no tardan en aparecer: dolores  (sobre todo de espalda), sobrepeso, decaimiento, estrés, etc...
Está incluso demostrado que en situaciones de estrés o depresión estaría indicado (entre otras cosas) el  ejercicio físico ya que produce que se segregue oxitocina y ésta hormona desconecta la amígdala, es decir, el estado de alerta o supervivencia. La amígdala es una estructura del cerebro primitivo que se activa cuando nuestro cerebro interpreta una situación como potencialmente amenazante. Es una de las causas del mantenimiento del estrés y de las situaciones en que perdemos los nervios (la amígdala hace que actuemos impulsivamente, sin pensar, de ahí el eficaz truco de contar hasta 10 antes de dar una respuesta agresiva).
Otra opción es que pruebes alguna disciplina que combine cuerpo-mente como el Yoga, el Tai-chi, Chi-kung, etc…Los beneficios no se obtienen a corto plazo pero con el tiempo verás que cada vez te es más fácil conectar con tu centro.
En cualquier caso, el objetivo inicial es moverse: ¿Has empezado ya? ¿Crees que te mantendrás o te cansarás y lo dejarás?